Seguidores

jueves, 12 de diciembre de 2013

En(tre) tus manos

Escribías (a)cerca de la Luna. Ella leía, atenta, guardando sensaciones en sus ojos. 

Creía esconder cada letra dentro de ella evitando que te dieras cuenta de lo que provocabas. 
Creía haber perdido toda su luz, eclipsada por un pasado escaso de brillo.

La mirabas cada noche antes de dormir y no te dabas cuenta de que ella, lejos pero muy cerca, te miraba durante las horas en las que tú coleccionabas sueños en una burbuja frágil. Se colaba entre persianas, se apoyaba en tu almohada y se posaba sobre ti para arroparte con su poco brillo.
Y así, día tras noche, cuando creías que ella se alejaba y no te observaba, empezó a notar cómo su luz se encendía, cómo sus ojos reflejaban cada una de las letras que había escondido y que se iban convirtiendo en estrellas que irradiaban cada noche destellos de sonrisas. 
Y tú, nada más dormirse el sol, notabas el calor de sus sonrojos y cómo usaba a las nubes para tapar su timidez. 
Y las apartabas de un soplido.
Y te enamorabas de sus mejillas encendidas.
Era bonito aprender de ti que la Luna puede estar más cerca de lo que dicen algunos expertos. Nada de kilómetros. Sólo kilosdebesos y mucha magia.

Y tú creyendo que era ella quien te iluminaba a ti...
Y tú creyendo que era ella quien te hacía pequeño, cuando eres tú quien puede cogerla con sólo dos dedos...
Y tú, ahora sabiendo, que la Luna está enamorada de tu luz.


Y es que no ha habido un día malo desde entonces, ni una noche buena sin ti.




jueves, 21 de noviembre de 2013

Me encargaré.

No tengo más miedos que el de no saber expresar lo que siento al mirarle. Sé que no logro decir todo lo que me gustaría. Sé que siempre es más, y que sólo la piel me sirve de vía para resolver sus dudas.

Lejos de sombras, lejos de lágrimas. Cerca del frío sólo por los escalofríos que provocan sus labios rodeando mi ombligo, donde para a beber, sediento, todo de mí.

Me encargaré de dejar siempre la esencia a caricias en su almohada, para que sueñe con despertar conmigo.
Me encargaré de dejar siempre caer una pestaña en su almohada, por cada sueño por cumplir con él, para que choquen con las suyas como cuando le regala un beso a mi mejilla. 
Me encargaré de besar sus complejos, de morder sus miedos, de arrancar sus dudas... 
De quererle, siempre, en mi propia burbuja.

sábado, 9 de noviembre de 2013

Tu abrazo.

Es verdad, el tiempo te enseña más que cualquier otra cosa. A mí me calló como hace el viento con los portazos repentinos, labio con labio, sellando mis negativas con violencia. A mí me enseñó a darme cuenta de que te necesitaba más de lo que creía controlar, y que lo único que quería era abrir los ojos con cada abrazo y ver lugares diferentes a través de tu hombro. Miles de sitios distintos con la única condición de encontrarme con tu sonrisa con un leve giro de cuello. Y en el tuyo escribiré mordisco a mordisco las dos palabras que nadie te dijo antes, para que no las puedas leer,
 
sólo sentir.


martes, 22 de octubre de 2013

#D

Entre alfombras de tonalidades marrones, hundí mis pies en el río de hojas secas para creer estar flotando. No quería tener los pies en el suelo. No quería tener contacto con nada. No quería tener contacto con nadie. 
Sólo existía el eco que gritaba en mi cabeza desde hacía un tiempo, que me demostraba que por dentro cada vez estaba más y más vacía. Ni sensibilidad, ni lágrimas. Sólo una autómata con la que ni si quiera el aire se atrevía a quedarse mucho rato. Entraba. Salía. Y, de nuevo, hueca.
Me dejé caer, poniendo a salvo a mis piernas del peso de un cuerpo libre de sentimientos que sonó a roto con el golpe. Y cerré los ojos, sintiendo cómo mi frialdad hacía parecer cálidas a las hojas que me sostenían aún no sé por cuánto tiempo.


Los acabo de abrir al notar cómo ha crujido el suelo al acercarte. Me has ofrecido tu mano, y has tirado de la mía para levantarme mientras me decías que mi sitio está más alto, justo en la rama de ese árbol con vistas al cielo más bonito del otoño. Y ahora, sentada aquí arriba, te dejo un hueco a mi lado para darte las gracias...

... por no dejarme sola ni si quiera cuando te lo pido.

.

viernes, 6 de septiembre de 2013

Suerte.

No creía en la suerte. No creía que existiera y mucho menos en sus segundas oportunidades.

Creía más en las casualidades; que todo te vaya bien y te sientas afortunada en un momento concreto no tenía que ver con pedir un deseo tras soplar una pestaña, una vela, o apretar con fuerza un amuleto. 
Yo me sentía afortunada por ti, por poder soplar tus pestañas, por dejarme ver cómo apagas tus veintiuna velas, por apretarte con fuerza en un abrazo como a un amuleto.
Tú conoces mis miedos y mis complejos, y no sólo has hecho que pierdan importancia, sino que has puesto todo tu empeño para que se conviertan en datos graciosos, en una bonita muestra de eso que repites tanto: "no hay otra como tú."

Pensaba que la suerte no existía...



... y ahora sé que tiene tu nombre.


viernes, 5 de julio de 2013

El mejor de los regalos.

Pretendia no ser más ocasiones y convertirme en los nervios de unos ojos que mirasen el reloj hasta que llegase la hora de abrazarme. Sólo quería eso; ser ganas. Ser la sonrisa de alguien. La razón.
Y apareciste de la nada con la fuerza medida que hace que un abrazo sea inolvidable, de esos que demuestran la más dulce de las ganas. 

Hoy te doy las gracias por quererme así, y te prometo que, sin ninguna duda, eres EL regalo.





Feliz cumpleaños para mi.

domingo, 2 de junio de 2013

Hasta siempre, burbuja.

Y con la ayuda de una de mis canciones favoritas dejo que esta burbuja, que cada día se ha hecho más grande, explote dejando innumerables partículas de agradecimiento aguado.

"Todo tiene un final, y una despedida más sincera. Siento haberos hecho tan larga la espera pero esto termina aquí. No, no es por ti ni por cualquiera, es porque ya no tengo nada que soltar fuera; ni más ideas buenas, ni lemas que llevar a temas, el problema será que esto me quema o quizás que no me llena como cuando empecé.
Dejaba mi piel en hojas, mi alma en letras. Pero ya no, porque para mí esto acaba aquí.

Estoy fuera."

Gracias por cada comentario, por cada consejo, y por haber formado parte con vuestra lectura del aire que ha hecho que la burbuja se formase.
Gracias por vuestro tiempo.
Gracias por todo.


'Adiós, os echaré de menos. Cada cual por su camino, y si eso ya nos vemos.'