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sábado, 15 de diciembre de 2012

Ven.

Apoyando la espalda en la pared y con la mirada fija en el espejo que me desafiaba, me deslicé despacio hasta lograr sentarme en el suelo que me ha dado soporte durante años. Quieta, mirando a través de mi ventana, pude ver cómo tu imagen subió seis pisos sin ahogarse y entró en mi habitación sin pedirme ningún tipo de permiso. Se sentó a mi lado para acariciarme el pelo, y posó sus yemas sobre mis párpados para cerrarlos con delicadeza. Me dormí sobre tu nombre, que se quedó grabado en mi piel como las marcas que la almohada deja en mi mejilla en las noches en las que la abrazo más fuerte. Y soñé contigo. Me decías que te quedabas, que no tenías miedo. 
Entonces la luz dibujó en el vaho de la ventana la letra J, y se coló en mi habitación a través de ella hasta hacerme despertar con caricias en mis pestañas, dibujando una sonrisa inevitable, como la lágrima que resbala por el simple hecho de estar tumbada.

Ven, aquí hay hueco para ti.

2 comentarios:

  1. Hay huecos que se reservan para siempre. Me alegra volver a ver tanta actividad por aquí. Espero que siga así :).

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  2. Y a mí ver que siempre vuelves. :)
    Muchas gracias por hacerlo.
    ¡Seguirá!

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